Alianza Estratégica Perú-Brasil

Por Miguel Vega Alvear en el Foro de la FIESP

Desde que suscribimos hace 45 años el Tratado de Montevideo, dando inicio al proceso de integración de América Latina, hemos pasado por varias experiencias integradoras como la ALALC, ALADI, MERCOSUR. y COMUNIDAD ANDINA. Todos estos Acuerdos o Tratados a lo largo de estos 45 años permitieron en varios campos, progresos importantes pero circunscribiendo el ámbito de la integración a lo que llamaríamos una “integración comercial”, incluso con muchas limitaciones por las distorsiones existentes entre las políticas arancelarias, cambiarias y de tasas de intereses en cada país.

Pero cuando empezábamos esta aventura integracionista, Europa había firmado el Tratado de Roma en 1954, dando inicio a lo que hoy es la Unión Europea. Europa logró esta integración en 50 años creando una Zona de Libre Comercio; luego una Unión Aduanera; luego un Mercado Común, pasando a una Comunidad Económica, para finalmente con una Moneda Común alcanzar la Unión Económica.

Nosotros también firmamos lo mismo en el año 1959, comprometiéndonos a hacer una Zona de Libre Comercio, una Unión Aduanera y crear un Mercado Común., etc. Sin embargo, en el camino nos quedamos con un frustrado proyecto de libre comercio y como no lográbamos ponernos de acuerdo descuidamos todos los demás elementos de un Mercado Común e incluso los de una Comunidad Económica. No es que nos faltó imaginación en el pasado, sino que nuestras economías de ese entonces eran débiles y las dificultades geográficas también conspiraban en contra de la idea. También debimos reparar en el hecho de que la integración no sólo es comercial, sino “económica” involucrando a los factores de producción e infraestructura.

Cuando el Presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, convocó por primera vez a los Presidentes de las Repúblicas de Sudamérica lo hizo para hablar de la infraestructura Sudamericana. La principal interrogante consistía en qué se debía hacer para vincular este territorio discontinuo y aislado entre sí y que está dividido por cinco áreas diferentes: la Cordillera de los Andes, la Selva Amazónica, el río Amazonas ,el Pantanal y el Istmo Centroamericano que conforman juntos con la Región Atlántica este gran escenario sudamericano. La respuesta fue crear puentes entre sí para unir estas cinco Regiones.

Basados en esta Visión, se acordó llevar a cabo un plan que se le llamó el plan IIRSA (Infraestructura para la Integración Regional de Sudamérica). Con esta perspectiva sudamericana se crearon 10 ejes de integración: el Eje MERCOSUR (Chile), el Eje Andino, el Eje Interoceánico Central, el Eje Amazónico, el Eje Brasil -Bolivia-Perú, el Eje del Escudo Guayanés, el Eje del Capricornio, el Eje del Sur, el Eje de la Hidrovía Paraguay -Paraná y el Eje Andino del Sur.

No obstante 45 años de integración y viviendo de espaldas entre las Cuencas del Atlántico y el Pacífico en Sudamérica pensamos que una Alianza Estratégica entre Perú y Brasil sería el puente natural de desarrollo para corregir esta ausencia.

Perú y Brasil son los dos países con mayores fronteras dentro del contexto sudamericano, pero dentro del interior del Perú como del Brasil se ha acumulado una realidad social desigual donde los más pobres de cada país están alejados de las ciudades de la costa y una integración directa de nuestros dos países podría crear un cambio social significativo y un gran mercado interno ampliado para beneficio de todos.

¿Qué es entonces esta alianza estratégica entre Perú y Brasil?

Es la consolidación de una alianza estratégica para establecer una integración profunda entre ambos países con un sentido de proyección económica, política y social.

El canciller Celso Amorin en su visita al Perú en el Palacio de Torre Tagle dijo: “Brasil como gobierno ha usado la palabra “estratégica” con Argentina cuando se iba hacer el MERCOSUR y ahora en este puente Perú - Brasil, Comunidad Andina, MERCOSUR para fortalecer mecanismos Regionales o Sud Regionales volvemos a usar la palabra”. Esta Alianza Estratégica tiene tres pilares fundamentales: por un lado la progresiva participación del Perú en el sistema de vigilancia y monitoreo satelital de la Amazonía; un segundo pilar, referido a asuntos económico-comerciales, cuyo componente más destacado -pero no el único- es la suscripción de un Acuerdo de Libre Comercio en el marco de MERCOSUR; y un tercer elemento clave, es aquel relativo a la construcción y puesta en valor de los tres grandes ejes de integración y desarrollo que nos vinculan con Brasil en el marco de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA): el Eje Amazónico, el Eje Perú-Brasil-Bolivia, y el Eje Interoceánico del Sur que nos vincula con Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay e incluso con ramificaciones a la Argentina".

El Perú y Brasil hace 10 años comercializaban anualmente entre ambos 300 millones de dólares: En el 2004 apenas llegaban a 700 millones de dólares entre importaciones y exportaciones. Después de firmados estos Acuerdos del 2003 llegamos en el 2005 a 1,400 millones de dólares y en el 2007 hemos cerrado sobre los 2,500 millones de dólares. Este 2008 vamos creciendo un 42% más. El Perú le ofrece al Brasil una opción estratégica extraordinaria de grandes recursos, una mano de obra calificada, puertos en el Pacífico y una gran voluntad de seguir en esta amistad que nos ha unido siempre. Brasil a cambio nos da acceso a un mercado de 100 millones de población económicamente activa consumidora y una integración hacia el Atlántico, como paso a la Integración Económica de Sudamérica.

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